8M en Bolivia: “Nos dijeron que no andemos solas en la calle, así que salimos todas”

Una mirada a las marchas por el Día Internacional de la Mujer en seis ciudades del país.

March 21, 2024

“Somos el grito de las que no están”. “Mi cuerpo no quiere tu opinión”. Miles de personas marcharon en distintas ciudades de Bolivia en el Día Internacional de la Mujer 2024. (Tanel Tilk)

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Este artículo es una redacción colectiva y fue publicado originalmente en español por la Red de Periodismo Feminista de Bolivia (RedFem).

Una marea verde y violeta recorrió Bolivia este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Miles de mujeres unieron sus voces gritando en las calles de diferentes ciudades capitales ante una población dividida entre espectadores y aquellos que buscaron descalificarlas al llamarlas “locas”.

La fuerza de la juventud fue la respuesta en un país donde ocho de cada diez mujeres han sufrido alguna vez un acto de violencia y donde desde 2013 se registran más de mil feminicidios.

“Fui la niña que tocaron sin su consentimiento, pero ahora soy la hermana mayor de la niña que jamás vas a tocar”, decía una de las consignas en contra de esa violencia, en medio de otras dirigidas tanto al Estado como a la sociedad a la voz de: “¡Loca peleando! ¡Sumisa ni cagando!” o “Te cansas de oírlo, nosotras de vivirlo”.

En Santa Cruz

La marcha por el 8M en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, la capital más poblada de Bolivia, fue multitudinaria: más de seis cuadras de mujeres marcharon al ritmo de la batucada feminista. La característica más sobresaliente fue que se acuerparon mujeres principalmente jóvenes, rostros adolescentes junto a sus madres y chicas universitarias. 

La marcha salió de la Gobernación de Santa Cruz, reclamando a las autoridades por la violencia y la impunidad. Como en ocasiones anteriores en esta fecha, no hubo resguardo policial para las marchistas, que en su recorrido sufrieron insultos e intentos de atropello por parte de micros del transporte público y vehículos particulares. Sin embargo, un fuerte contingente de policías –en su mayoría mujeres– fue enviado a resguardar el Palacio de Justicia.

Activistas feministas marchan juntas detrás de una batucada en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. 8 de marzo de 2024. (Tanel Tilk)

El pronunciamiento leído al finalizar recordó a las 12 víctimas de feminicidio en Bolivia este año y se estrelló contra la justicia que no logra hacer cumplir condenas y está plagada de denuncias de corrupción. En medio de la lluvia, las movilizadas abogaron por las mujeres palestinas que son las que más sufren por la guerra y los ataques de Israel: casi el 70 por ciento de los muertos registrados hasta ahora son mujeres y niños.

La nota negativa: la politización por parte de funcionarios de la Gobernación cruceña que, en la mañana, convocaron a una marcha paralela, nutrida sobre todo por funcionarias públicas. Además, grupos religiosos convocaron a marchas “por la vida y la familia natural” y convocaron a “cuidar los monumentos religiosos como la Catedral”.

“¿Para qué quieren los monumentos limpios en un país lleno de sangre de mujeres?”, respondía el cartel de una de las marchistas.

De El Alto a La Paz

En el departamento de La Paz, las convocatorias diferenciadas para las ciudades vecinas de El Alto y La Paz finalmente se unieron para conformar una sola movilización.

La Articulación de Mujeres y Feministas Pluridiversas de La Paz y El Alto, organizadora, estuvo en puertas del Tribunal de Justicia de esta jurisdicción donde protestaron con música autóctona ante las irregularidades del sistema de justicia en temas de violencia contra la mujer.

Al grito de “Señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente”, las participantes lograron la atención de la población. Esperan que en los siguientes años también se inicien actividades en El Alto para luego fusionar esfuerzos con activistas en La Paz.

Aproximadamente, un centenar de mujeres partieron de ese punto hacia la plaza Juana Azurduy, en la zona Villa Dolores de la ciudad alteña, para realizar un acto con música, lecturas de pronunciamientos y una reflexión colectiva entre las asistentes sobre los feminismos de esta urbe.

“Exigimos nuestra autonomía económica y estabilidad de precios”, indicó una de las oradoras al final. “Somos mujeres trabajadoras y denunciamos que las políticas del país no consideran nuestra voz”, dijo la misma oradora con una capucha de color verde que junto con el morado son característicos de esta jornada de reivindicación. Tras esta intervención, descendieron por la avenida Naciones Unidas entre cánticos y consignas.

“Nos sembraron miedo, nos crecieron alas”. “Marcho hoy con mis amigas para no marchar mañana por ellas”. Muchas personas en las marchas 8M eran jóvenes y estudiantes universitarios. También asistieron muchas madres con sus hijos. (Tanel Tilk)

En La Paz

“Basta ya de minutos de miedo, tenemos derecho a que todos los minutos sean de libertad”, dice el cartel con letras blancas y fondo negro que sostienen Raquel y sus compañeras del colegio San Simón de Ayacucho. A las 11:30, sus consignas y gritos estremecen en la plaza Murillo de La Paz, centro del poder político de la sede de Gobierno. Por un momento, las miradas y las cámaras de celulares se centran en ellas antes de una sorpresiva lluvia.

Pese a ser un 8 de marzo nublado, la piel de Raquel brilla y sus ojos se vuelven vidriosos, a punto de soltar lágrimas, mientras habla de su mejor amiga a quien doparon y abusaron. “Mi motivación es despertarme y transitar en un mundo sin violencia, sin miedo a que no volvamos a regresar a casa”, concluye la adolescente y la lluvia espanta a la multitud.

Un kilómetro más abajo, cuando el reloj marca las 12:07, en la conocida fuente de El Prado, hay calaminas, ladrillos y otros escombros regados a propósito sobre el cuerpo de una mujer que sostiene un letrero con la bandera de Palestina: 30.100 muertos, 8.800 mujeres y 13.230 niños. Es una imagen silenciosa, sin gritos de por medio y ese sosiego atrae a la gente.

Son las 19:00 en la puerta del Ministerio de Justicia en La Paz. Una madre de rodillas, con sus polleras en el suelo, implora justicia por su hija asesinada en manos de su pareja. La mujer acompañada de una menor de edad se desborda en lágrimas y detrás de ella un ejército de mujeres clama: ¡Justicia!

Unos metros más abajo, un grupo de religiosos resguarda la Iglesia María Auxiliadora, cubierta con plásticos azules y una malla metálica. Los rezos y el himno nacional son sus armas de defensa que no logran ahuyentar a cientos de mujeres rabiosas por los feminicidios y violaciones a miles de mujeres en el mundo.

En Cochabamba

La concentración en la céntrica ciudad de Cochabamba poco a poco se hace más amplia. A las 16:00, en la Plaza Sucre, ya se cuenta con la participación de decenas de mujeres, diversidades y hombres. La salida comenzará pronto, y las pañoletas, los colores, las pinturas empiezan a rodear los cuellos, los brazos, las caras, los ojos llenos de esperanza. Mientras, los carteles albergan historias y sentimientos: “Si no hay paz para las víctimas, no habrá paz para los agresores”, “Olivia, hoy tu tía marcha por ti”, “No estamos todas, nos faltan las asesinadas”.

La marcha avanza a paso firme con varias organizaciones, individualidades y sectores sociales. Esperanza, rabia y fuerza llenan las calles del centro de esa urbe. Los diferentes bloques gritan “por nuestras muertas, ni un minuto de silencio, toda una vida de lucha”, entre otras consignas y reivindicaciones.

"Es la primera vez que participo aquí en Cochabamba y fue masivo", comenta Milenka López, activista que participa en el bloque Palestina, y agrega: "Lamentablemente, este año 2024 nos encontramos en las calles protestando contra uno de los mayores genocidios y feminicidios del siglo XXI, contra las mujeres palestinas, pero también sirias".

"Ni aquí ni en Gaza". En la marcha del 8M en Sucre se expresó solidaridad con Palestina. (Alba Daniela Navia)

Los sentimientos trasmutan en cada parada, en cada intervención. Pasando por las calles de la Aroma hasta llegar a la plaza principal todas, todos y todes gritan con voces roncas que no paran de exigir justicia.

"Cuando grito, quiero llorar porque es como si estuviera haciendo algo, estoy intentando cambiar", dice Damaris López, con la voz entrecortada.

La participación es masiva e impresionante: ya no se habla de una marea verde y morada, ahora es un tsunami. Todo concluye cerca de las 20:00, entre abrazos, lágrimas, música y baile.

En Sucre

Una niña levanta un cartel: “¿Y la de pagar la pensión a tus hijos te la sabes?”. Ha llegado a la marcha del 8M con su madre, como varias que acompañan una movilización preponderantemente joven por el Día Internacional de la Mujer en Sucre, sede del Órgano Judicial y capital de Bolivia.

Es el cuarto año de una convocatoria masiva, cuando antes las participantes podían contarse con facilidad. Ahora hay más de cinco colectivos, dos conformados por artistas, muchas independientes y compañeras organizadas para detener el tráfico cuando la marcha pasa. “Usted pierde un minuto pero nosotras la vida”, reza otro cartel atado a las sogas y no faltan agresiones verbales de algunos conductores.

La gente que no participa observa. Hay miradas respetuosas, curiosas, indiferentes, muchas burlonas. Este año, esta última actitud no es el común denominador entre los policías que resguardan la Fiscalía, el Comando, la Universidad San Francisco Xavier y la Catedral, lo que ayuda a no exacerbar los ánimos ya caldeados al recordar revictimizaciones, desatención, acoso, abuso y pedofilia.

También se grita contra la violencia en Carnaval, que este 2024 dejó a una joven madre en terapia intensiva tras recibir un globazo en la nuca. “Basta de manosearnos y violentarnos con el pretexto del juego con agua”, gritan al micrófono.

Una cola de novia queda en la calle de la resguardada Catedral con los nombres de las que faltan, lo mismo que un muñeco del cura violador Alfonso “Pica” Pedrajas, cuando la marcha cierra con una recomendación: “No se vayan solas, entre todas nos cuidamos”.

En Tarija

Bronca, impotencia y también melancolía expresaron las marchas que se realizaron en Tarija, al sur de Bolivia, para conmemorar el Día Internacional de la Mujer.

Bronca contra las instituciones, como la Gobernación, que tienen en sus manos la posibilidad de aprobar leyes y destinar recursos para la prevención de la violencia, para políticas que garanticen la equidad de género y la protección de las mujeres, pero no lo hacen bajo el argumento de que no hay presupuesto suficiente.

Impotencia por la indiferencia de las autoridades, que ven desde el palco que Tarija tiene los índices más altos de violencia familiar, según datos del Ministerio Público.

Melancolía por aquellas mujeres que murieron en manos de un feminicida, mujeres a las que la sociedad y el sistema les fallaron.

Por ellas, por sus familias y por sus hijos, es que cientos de mujeres tomaron las calles. Con pañoletas verdes, moradas, encapuchadas, mujeres con vestidos y otras con polleras, jóvenes y adultas, todas unidas por una causa.


La Red de Periodismo Feminista de Bolivia (RedFem) es una colaboración entre mujeres periodistas de distintas regiones del país. Busca incidir en las redacciones de los medios de comunicación tradicionales para construir mejores prácticas profesionales que incluyan perspectiva de género en las coberturas cotidianas.

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